Somos el cuerpo de las víctimas y la voz de los desaparecidos

Somos el cuerpo de las víctimas y la voz de los desaparecidos

Somos el cuerpo de las víctimas y la voz de los desaparecidos

“A través de esta
voz les hablo, soy uno de los 43 caídos del día 26
de Septiembre en manos del narcogobierno. Hoy 6
de diciembre le confirmaron los peritos Argentinos
a mi padre que uno de los fragmentos de mis
huesos encontrados me corresponden. Me siento
orgulloso de ustedes que han levantado mi voz, el
coraje y mi espíritu libertario. No dejen a mi padre
sólo con mi pesar, para él significo prácticamente
todo, la esperanza, el orgullo, su esfuerzo, su
trabajo y su dignidad. Te invito que redobles tu
lucha. Que mi muerte no sea en vano. Toma la
mejor decisión pero no me olvides. Rectifica si es
posible pero no perdones. Este es mi mensaje.
Hermanos hasta la victoria.
SOY ALEXANDER MORA VENANCIO DE EL
PERICÓN, MPIO., DE TECOANAPA, GRO”

(mensaje público en la página de FB de la Escuela Normal de Ayotzinapa)

Ya nadie te puede torturar si no estás, ya nadie te hará más daño, no permitiremos que caven más fosas clandestinas para enterrarte, no permitiremos que le hagan más daño a tu familia, eres una víctima, eres un desaparecido, eres uno de los 43, ya no tienes miedo y eres el líder de esta lucha.

Desde que se incrementaron las manifestaciones civiles en México a raíz de la desaparición de 43 y el asesinato de 3 normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero el pasado 26 de septiembre, urgía la necesidad de contar con un líder o líderes que dieran rumbo a las protestas, alguien que perteneciera a nosotros, la sociedad civil organizada, uno, una o dos que canalizaran el coraje de todos, alguien a quien seguir y no sentirnos sin rumbo.

“Ya se llevaron todo, hasta el miedo: nos dejaron la rabia y el coraje y eso nos mantiene de pie”, dijo el valeroso padre de Alexander Mora.

Entre tanto, nosotros comentábamos en charlas de café, en conversaciones en redes sociales y en pláticas con amigos o familiares; ¿quién tendría la suficiente calidad moral, capacidad intelectual y carácter decisivo para guiar a una sociedad enardecida y enfrentada a un gobierno que con acciones y declaraciones cada vez voltea más la espalda a los mexicanos?

Paola Zavala, colaboradora de Animal Político escribió el texto: ¿Qué hacer para detener la violencia en México?, basado en una entrevista a Edgardo Buscaglia, quien nos arrojó la brújula para no perder el movimiento. El experto internacional en seguridad habló de una movilización en torno a liderazgos, incluso propuso al Padre Solalinde, quien ha sido público y ferviente defensor de los derechos de los migrantes, y cuenta con un pulcrísimo historial en cuanto a ética y calidad moral se refiere.

Solalinde lo intentó, fue el primero que atrevida pero valientemente dijo que los estudiantes habían sido calcinados, después tuvo que enfrentarse a los padres de los estudiantes, quienes le pidieron que se retirara del caso por obvias y dolorosas declaraciones que (aún) no tenían sustento.

En México contamos con muchos personajes conscientes de la problemática real del país: escritores, intelectuales, abogados, politólogos, defensores de derechos humanos, activistas, periodistas, que podrían encabezar (solos o juntos) un movimiento nacional con rumbo, pero han preferido actuar desde su trinchera y no al frente.

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¡Alexander vive, vive. La lucha sigue y sigue!

Entre muchas dudas y poca transparencia, la Procuraduría declaró hace unos días que los restos óseos de uno de los 43 estudiantes fueron encontrados y correspondían a Alexander Mora. La noticia no calmó nada, causó más indignación.

El 26 de septiembre de 2014 nuestros 43 (ahora 42) fueron desaparecidos, pero el mismo día, nuestros 43 emergieron encabezando una lucha, empezando por la suya propia, luego la de las otras víctimas: la de los niños y niñas fallecidos en la Guardería ABC hace 5 años y nadie aún en la cárcel, la de las mujeres víctimas del feminicidio en Ciudad Juárez, las más de 120 mil víctimas de la guerra de Calderón, la masacre de Acteal, Tlataya, Atenco, Tlatelolco, etcétera…

Eventos pasados que no sólo no hemos olvidado, sino que cada que los recordamos volvemos a sentir la rabia y la indignación en ausencia de la justicia; siempre que algo grave sucede en México, a los mexicanos nos falta algo: justicia. Hemos soportado de todo.

Desde el 26 de septiembre, conocemos el rostro de los estudiantes porque los vemos caminando por las calles, encabezando cada contingente, cada movilización; fotografías de todos ellos caminando con nuestros pies; les damos voz y ellos nos regresan liderazgo, unión… esperanza. No es la máscara de V for Vendetta la que nos cubre, es el nombre y cara de 43 chicos que tenían ganas de vivir en un mejor país.

“Nos mataron pero no sabían que éramos semilla”

Los activistas y defensores de derechos humanos han comentado que las protestas se han llenado de nuevas caras, ya no somos los mismos de siempre. Ya estamos inspirados, cada vez somos más los que #YaNosCansamos: los obreros ya se cansaron, los prestadores de servicios también, la clase media ya se cansó, los padres de los estudiantes, los empresarios, las amas de casa, la niña Sofía de 11 años (#ProyectoSofía) que junta firmas para que renuncie Peña igual ya se cansó.

La inspiración la hemos encontrado en los 43, tenemos 43 líderes y nosotros somos parte de la lucha más resistente.

Su caída va a florecer…

Tuvieron que convertirse en víctimas para despertarnos y no podemos fallar a su sacrificio. Nos dieron el rostro que nos inspira a mantenernos dentro de la indignación, no podemos perdernos porque tenemos 43 brújulas para no olvidar nuestro objetivo: la paz y la justicia.

Durante la ceremonia religiosa en homenaje al estudiante, una mujer desplegó una manta en la que se leía: “Julio César Mondragón, tu rostro tiene hoy la hermosura de la valentía y la gallardía de la dignidad”.

Vamos a seguir hasta encontrarlos, luego a encarcelar a los culpables, somos más y no estamos solos: tenemos al lado a un niño de la guardería ABC; a Rocío, maquiladora de Ciudad Juárez; a Pedro, estudiante de la Isaac Ochoterena en el 68; a Martha de 12 años, asesinada en Acteal, tenemos a Alexander Mora, tenemos a los normalistas, tenemos la rabia de 150 mil muertos que los despojaron de todo, hasta el miedo, nuestra es la rabia y el coraje.

Han pasado casi 3 meses desde que desaparecieron, llevamos 3 meses en lucha y el ánimo puede decaer, sin embargo no podemos cansarnos, ellos tuvieron que ser víctimas pero nosotros estamos presentes, estamos con nuestros seres queridos, estamos vivos y estar vivo es no cansarse.

El pueblo camina junto queremos a México despertar
Desde Tijuana hasta Chiapas Señores la lucha contra el poder
No somos todos, señores, nos faltan 43
Este gobierno corrupto, señores, nos quiere desaparecer
El pueblo camina junto queremos a México despertar

Versión compuesta por la comunidad artística para cantar con la tonada de La Llorona. Esta vez debe ir en serio.

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